¿Cómo dirigirse a un niño antes de que hable para estimularlo?
A la hora de interactuar con un niño pequeño que todavía no habla es
muy importante captar su atención.
Si le hablas a un niño y no presta atención, no recibe el
mensaje y por lo tanto, su lenguaje no se estimula.
¿Cómo podemos hacer que un niño nos atienda?
- Manteniendo un contacto visual: el contacto visual es la única manera de saber que nos está prestando atención y de que todo lo que le digamos lo va a escuchar.
- Entonación de la voz: los adultos utilizan la llamada “habla maternal”. Esta voz hace que los niños se interesen por ella, ya que su tono es más agudo y su ritmo es más lento y por lo tanto lo perciben mejor.
- Gestos: una forma de complementar los mensajes es con gestos, así la comprensión es más completa y además está atento a los movimientos que haces.
- Toques o caricias: si vemos que el niño no nos presta atención con la voz, podemos llamarle tocándole el brazo, la pierna…
- Sonrisa: si estamos con una actitud positiva y el mensaje es positivo, el niño estará contento y por lo tanto querrá escuchar lo que decimos.
- Imitación del niño: si el niño está balbuceando y moviendo la mano y nosotros a su lado empezamos a hacer lo mismo, entramos en su situación y creamos actos de comunicación donde se pueden compartir turnos.
Cuando interactuamos con los niños, al principio, la mayoría
de los actos comunicativos son iniciados por los adultos, pero conforme se van
dando cuenta de lo que supone la comunicación pueden empezar alguna
interacción. Este paso es muy importante y debemos estar atentos a los intentos
de comunicación del pequeño, que se pueden dar de muchas formas dependiendo de
las características del niño. A veces puede ocurrir que un acto que le
reprochamos sea en realidad un comienzo del acto, por ejemplo si no deja de
gritar.
Hay que prestar atención a esos intentos y reforzarlos
actuando en consecuencia. Cuando los niños van creciendo van apareciendo la
sonrisa social, vocalizaciones diferenciadas, conductas diferenciadas… que
nosotros hemos de atender y modificar.
Dependiendo de las dificultades del niño estos actos
comunicativos pueden iniciarse de muchas formas, pero nosotros debemos
contestar y moldearlos para que aumenten su frecuencia de aparición y se
estimule al niño lo máximo posible.
Un acto de comunicación no requiere necesariamente palabras,
mientras se juega se pueden hacer interacciones con sonidos que el niño haga y
el adulto le conteste en sus silencios, de esta forma se entrena a mantener los
turnos conversacionales. También se pueden describir las acciones que el niño
hace o que nosotros hacemos para integrarnos en la conversación.
Los niños desde muy pequeños se dan cuenta de las emociones
humanas, por lo que hemos de acompañar nuestros estados de ánimo con las
verbalizaciones adecuadas para no crear incongruencias.
Los niños tienen que tener una estabilidad para que aprendan
a reconocer situaciones y puedan anticiparlas. En el caso de los niños con
síndrome de Williams hay que tenerlo muy en cuenta y proporcionarle unas
situaciones y unos actos comunicativos regulares y bien estructurados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario